
Tirando de reservas. Viviendo de recuerdos: Malviviendo.
Una persona necesita ilusiones. Necesita nuevos recuerdos para no gastar los viejos. Y yo a veces te recuerdo tanto que me da miedo gastarte, pero la distancia es ya insalvable y, en realidad, creo que hace ya mucho tiempo que dejé de querer saltar para salvarla.
Tu lado me reconforta... pero no sé si es sólo por comparación al vacío de mi propio lado.
¿Y si cuando sea viejo no me recuerda nadie?
[garabatos]
¿Y si cuando sea viejo no recuerdo a nadie?
¿Y qué más da? El mundo se va a enterar igual que si nunca hubiera existido. El único al que realmente le importa es a mi, y a veces no estoy seguro de ello.
Dicen que las cosas cambian cuando menos te lo esperas, pero yo ya no sé esperar menos.
Pasa día tras día, mal cumpliendo con mis obligaciones más o menos voluntariamente aceptadas, raptando el entretenimiento más inútil cada segundo de mi tiempo, hasta verme aquí tirado en la cama, esclavo de un impulso irrefrenable de escribir todo cuanto pase por mi cabeza, con miedo a que seque al final la poca tinta que le queda a este viejo bolígrafo, porque en ese momento mis pensamientos volverán a ser fútiles, presos de su fugacidad.
Muerte y sangre en mi propia habitación sería un título cojonudo.
Ven, lenta muerte del sueño, a llevarme de nuevo a pequeños refugios de imaginación, a esconderme de esta realidad gris, a encerrarme en mejores vidas para volver a ésta otra vez (cuando me despierte la mañana).
