Hay veces en las que, sin motivo aparente, el mundo te hace sentirte pequeño.
Sentirte pequeño, muy pequeño; cuando algo se vacía en el centro del cuerpo, cuando lo único en lo que piensas es en echarte una manta por encima para no perder el calor que no eres capaz de mantener tú solo...
Sentirme pequeño, diminuto ante la adversidad, viendo el mundo como algo tan grande, complejo e inalcanzable que lo único que inspira es miedo. Miedo a salir de tu ciudad, de tu barrio, de tu casa, de tu cuarto...
sábado, 30 de agosto de 2008
sábado, 23 de agosto de 2008

Soy la persona más técnica del mundo. No entiendo la vida fuera de la armonía de la física y la matemática. Todo es cuantificable, sumable, restable, multiplicable y dividible...
Y lo que no lo es, es porque todavía no hemos hallado la manera de hacerlo.
Sin embargo... no entiendo los amores calculadora. Mis escuadras, cartabones, compases; mis integrales, derivadas, razones trigonométricas; mis cálculos y mis precisos dibujos con potentes herramientas informáticas no son capaces de dibujar corazones ni personas.
No prevén comportamientos más allá de los objetos, no alcanzan a explicar qué ocurre dentro de las personas más allá de fuerzas motrices, fluidos que se oxidan y desoxidan, neuronas que se electrifican...
Trato de comprender el mundo y el universo entero... y sin embargo hace tiempo que desistí en mi empeño de medirme a mí mismo ni a la gente que me rodea.
He aprendido que no existe cálculo capaz de expresar dolor ni alegría, amor o desconsuelo...
Este otro universo, tan cálido unas veces, tan gélido otras, no hay que estudiarlo. Hay que sentirlo.
Y con la calculadora en la mano no es posible hacerlo.
viernes, 22 de agosto de 2008
Pensar en ti en mi cuarto mientras escucho a Matt Eliott, y recordar aquella primera vez que lo vimos juntos, mirar mi cama y verte en ella, despertando, con los ojos hinchaditos y revivir cómo de esa manera nos despertábamos felices ajenos a cualquier otra cosa; Tomarme un té, un café, un nesquick, un calippo y no poder desvincularlos de tu recuerdo...
Es romántico, pero duele.
Haber estado tanto tiempo esperando en secreto a que volvieras a mi lado, albergando esa posibilidad sin querer arrancarla, porque es una parte de mi mismo.
Tratar de arrancarte de mí ahora mismo, que me he dado cuenta de que no hay esperanza posible...
Es romántico, pero duele.
No conseguirlo a pesar de los días que pasan, que me siga doliendo ver las paredes de mi cuarto, verme a mi mismo, porque hasta yo me recuerdo a ti. Pensar que el país y el mundo entero me va a recordar a ti toda mi vida, y querer escapar a otro planeta, desierto e inhóspito, para que nada de lo que haya allí me vuelva a traer tu imagen...
Es romántico, pero duele.
Es romántico, pero duele.
Haber estado tanto tiempo esperando en secreto a que volvieras a mi lado, albergando esa posibilidad sin querer arrancarla, porque es una parte de mi mismo.
Tratar de arrancarte de mí ahora mismo, que me he dado cuenta de que no hay esperanza posible...
Es romántico, pero duele.
No conseguirlo a pesar de los días que pasan, que me siga doliendo ver las paredes de mi cuarto, verme a mi mismo, porque hasta yo me recuerdo a ti. Pensar que el país y el mundo entero me va a recordar a ti toda mi vida, y querer escapar a otro planeta, desierto e inhóspito, para que nada de lo que haya allí me vuelva a traer tu imagen...
Es romántico, pero duele.
lunes, 18 de agosto de 2008
¿Será un adiós o un hasta luego?
Tiempo y distancia.
Son los peores enemigos de los sentimientos más profundos, de las relaciones más auténticas.
El tiempo atenta dia a dia contra nuestra personalidad, erosionandola y limando poco a poco nuestra propia forma de ser, consiguiendo crear nuevas formas, nuevas personalidades. Lo curioso del tiempo es que no solo lija asperezas, sino que también tiene la manía de crear nuevas zonas abruptas en uno mismo, dando lugar a irritaciones al tratar con cosas que antes incluso podían agradarte.
La distancia, por ser distancia, hace que no estemos al lado de la otra persona, de forma que todas las zonas que encajaban tan perfectamente empiecen a ser cinceladas de nuevo, para no ser nunca más como una vez fueron.
Es posible que aun así perduren esas hoquedades en las que entraban las protuberancias del otro, y esas pretuberancias que tan bien se amoldaban a las hoquedades del otro y, realmente, así lo quisiera. De ser así podría decirse que, finalmente, triunfó el amor.
En cualquier caso cuando volvamos a saludarnos no seremos nosotros. Seremos un tú y un yo distintos, hasta el punto en el que un abrazo sentirá extraño; un beso habrá perdido calidez; una caricia... no será capaz de escarbar tan por debajo de la piel.
Espero, sinceramente, que todas estas dilucidaciones caigan en saco roto y sean solo eso, vagas divagaciones del momento.
Espero que dentro de unos dias no nos digamos adiós, sino hasta luego.
Son los peores enemigos de los sentimientos más profundos, de las relaciones más auténticas.
El tiempo atenta dia a dia contra nuestra personalidad, erosionandola y limando poco a poco nuestra propia forma de ser, consiguiendo crear nuevas formas, nuevas personalidades. Lo curioso del tiempo es que no solo lija asperezas, sino que también tiene la manía de crear nuevas zonas abruptas en uno mismo, dando lugar a irritaciones al tratar con cosas que antes incluso podían agradarte.
La distancia, por ser distancia, hace que no estemos al lado de la otra persona, de forma que todas las zonas que encajaban tan perfectamente empiecen a ser cinceladas de nuevo, para no ser nunca más como una vez fueron.
Es posible que aun así perduren esas hoquedades en las que entraban las protuberancias del otro, y esas pretuberancias que tan bien se amoldaban a las hoquedades del otro y, realmente, así lo quisiera. De ser así podría decirse que, finalmente, triunfó el amor.
En cualquier caso cuando volvamos a saludarnos no seremos nosotros. Seremos un tú y un yo distintos, hasta el punto en el que un abrazo sentirá extraño; un beso habrá perdido calidez; una caricia... no será capaz de escarbar tan por debajo de la piel.
Espero, sinceramente, que todas estas dilucidaciones caigan en saco roto y sean solo eso, vagas divagaciones del momento.
Espero que dentro de unos dias no nos digamos adiós, sino hasta luego.
sábado, 16 de agosto de 2008
Para desconectar un circuito de alto voltaje es necesaria mucha energía, generalmente un golpe seco que separe mucho y rápidamente las dos láminas que hacen contacto para que no se produzca un chispazo, ya que la propia circulación de la electricidad tiene como manía el intentar seguir fluyendo, haciendo para ello el intento de mantener unidos los bornes, pegando chispazos de rabia cuando no lo consigue.
Cuando entre dos personas circula mucha intensidad... ocurre lo mismo: Las leyes de la física nos dicen que al separarte poco a poco, necesariamente hay momentos en los que salta un arco voltáico... No tiene por qué ser malo ni dañino, a veces solo resulta una forma de canalizar parte de lo que todavía queda. Otras veces, por desgracia, ese chispazo quema.
Cuando hay tanto por fluir, contenerlo se vuelve una tarea de lo más dura.
Perdón por la ausencia, pero he estado de vacaciones en parte alejandome un poco de todo... y creo que me ha venido bien.
No puedo negar que me sentí algo frustrado cuando nadie dio señales de vida en el llamamiento anterior y dejé un poco abandonado esto, ya que, como expliqué anteriormente, quizá el saber que todas estas palabras no quedan en el limbo, hace de alguna manera de pañuelo para secar mis mejillas. Gracias pues, a la persona que respondió.
Perdón también, para terminar, por la falta de inspiración de hoy.
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