Eras la chica del tejado de al lado, te conocí una noche de hace ya año y pico. Somos pocos los que frecuentamos nuestros solitarios tejados para admirar las estrellas desde abajo, y el mundo desde arriba, y a mitad de ese movimiento de cabeza de arriba abajo te encontré.
Congeniamos. Me gustaste... e inicié una larga carrera sin saber ne realidad si llegaría hasta tí o no. Al pisar la última teja salté, salté confiado en que el siguiente pié que pusiera en firme sería en tu tejado, habría llegado a tí y podríamos desde entonces admirar cielo y tierra juntos, compartir nuestros rincones, nuestras curiosidades...
Y no me dí cuenta de que ese abismo, en el fondo, era insalvable.
Fué un salto precioso, cerca de ocho meses volando y viendote cada vez más cerca.
Ahora ya no estoy en mi tejado, lo aposté y lo perdí, ahora yazgo magullado en la calle, con el cuerpo roto, y al mirar hacia arriba ya no veo cielo, sino tu tejado. Y al mirar hacia abajo, ya no veo mundo, sino mi sangre.
domingo, 27 de abril de 2008
sábado, 26 de abril de 2008
No seremos nada, nada de lo que un dia imaginamos. La casa al lado de un lago, perdida, pequeñita, en Canadá, ha sido demolida tan repentinamente que no me dió tiempo a salir de ella, y dentro he quedado, magullado y malherido...
Porque en este divorcio lo que queda por repartir son nuestros sueños, y ninguno de los dos parece tener ganas de batallar por ellos.
Quizá encima de las ruinas de esa casa tú o yo construyamos un dia otra, que aunque cerca en la distancia, lejos quedará de albergar lo que un dia quisimos que albergara, porque ya no seré yo, ni tú serás tú, y nunca podrá haber bajo su techo un nosotros.
Porque en este divorcio lo que queda por repartir son nuestros sueños, y ninguno de los dos parece tener ganas de batallar por ellos.
Quizá encima de las ruinas de esa casa tú o yo construyamos un dia otra, que aunque cerca en la distancia, lejos quedará de albergar lo que un dia quisimos que albergara, porque ya no seré yo, ni tú serás tú, y nunca podrá haber bajo su techo un nosotros.
domingo, 20 de abril de 2008
Como en una mala resaca, mi cuerpo cada mañana trata de vomitar todo lo vivido, todo lo dañino, para quedar de nuevo limpio y volver a afrontar la vida con optimismo. Pero a pesar de las arcadas ni un trozo de tí consigo arrancar de mi estómago.
Y nada sale...
Y se repite dia tras dia, minutos de pesadumbre arrodillado ante el váter, esperando que salgas, esperando tirarte dentro para ver cómo el agua te arrastra lejos de mí, quedando limpio para poder volver a vivir, volver a sentir... incluso a tí.
Y nada sale...
Y mis ojos achican el agua que me inunda, pero es insuficiente, porque un dia tragué más de lo que debia, sin saber que aquel agua tan limpia, tan pura, en el fondo de su corazón, veneno portaba.
Y hoy, de nuevo, nada sale.
Y nada sale...
Y se repite dia tras dia, minutos de pesadumbre arrodillado ante el váter, esperando que salgas, esperando tirarte dentro para ver cómo el agua te arrastra lejos de mí, quedando limpio para poder volver a vivir, volver a sentir... incluso a tí.
Y nada sale...
Y mis ojos achican el agua que me inunda, pero es insuficiente, porque un dia tragué más de lo que debia, sin saber que aquel agua tan limpia, tan pura, en el fondo de su corazón, veneno portaba.
Y hoy, de nuevo, nada sale.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
