Como en una mala resaca, mi cuerpo cada mañana trata de vomitar todo lo vivido, todo lo dañino, para quedar de nuevo limpio y volver a afrontar la vida con optimismo. Pero a pesar de las arcadas ni un trozo de tí consigo arrancar de mi estómago.
Y nada sale...
Y se repite dia tras dia, minutos de pesadumbre arrodillado ante el váter, esperando que salgas, esperando tirarte dentro para ver cómo el agua te arrastra lejos de mí, quedando limpio para poder volver a vivir, volver a sentir... incluso a tí.
Y nada sale...
Y mis ojos achican el agua que me inunda, pero es insuficiente, porque un dia tragué más de lo que debia, sin saber que aquel agua tan limpia, tan pura, en el fondo de su corazón, veneno portaba.
Y hoy, de nuevo, nada sale.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario