lunes, 25 de octubre de 2010


Es simple, es sencillo: al final tendrás dos cartas en tu mano, para combinar con cinco cartas comunes, expuestas para todos en la mesa. El que tenga la mejor combinación entre sus cartas y las de la mesa gana, en caso que queden jugadores que no se hayan retirado por el camino, claro.

Dos cartas en tu mano, una ronda de apuestas.

Dos cartas en tu mano, tres en la mesa, una ronda de apuestas.

Dos cartas en tu mano, cuatro en la mesa, una ronda de apuestas.

Dos cartas en tu mano, cinco cartas en la mesa, y una última ronda de apuestas.

Es como todo en la vida: has de aprender a leer de los gestos de los demás la información que es sólo suya intuyendo qué cartas pueden tener, y valorarlas con respecto a las tuyas. ¿Crees de verdad que tu jugada es la mejor? Apuéstalo todo.

Como todo en esta vida... puede salir mal.

Pero siempre quedarán más partidas.