lunes, 18 de agosto de 2008

¿Será un adiós o un hasta luego?

Tiempo y distancia.
Son los peores enemigos de los sentimientos más profundos, de las relaciones más auténticas.

El tiempo atenta dia a dia contra nuestra personalidad, erosionandola y limando poco a poco nuestra propia forma de ser, consiguiendo crear nuevas formas, nuevas personalidades. Lo curioso del tiempo es que no solo lija asperezas, sino que también tiene la manía de crear nuevas zonas abruptas en uno mismo, dando lugar a irritaciones al tratar con cosas que antes incluso podían agradarte.

La distancia, por ser distancia, hace que no estemos al lado de la otra persona, de forma que todas las zonas que encajaban tan perfectamente empiecen a ser cinceladas de nuevo, para no ser nunca más como una vez fueron.

Es posible que aun así perduren esas hoquedades en las que entraban las protuberancias del otro, y esas pretuberancias que tan bien se amoldaban a las hoquedades del otro y, realmente, así lo quisiera. De ser así podría decirse que, finalmente, triunfó el amor.

En cualquier caso cuando volvamos a saludarnos no seremos nosotros. Seremos un tú y un yo distintos, hasta el punto en el que un abrazo sentirá extraño; un beso habrá perdido calidez; una caricia... no será capaz de escarbar tan por debajo de la piel.

Espero, sinceramente, que todas estas dilucidaciones caigan en saco roto y sean solo eso, vagas divagaciones del momento.

Espero que dentro de unos dias no nos digamos adiós, sino hasta luego.

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