Pensar en ti en mi cuarto mientras escucho a Matt Eliott, y recordar aquella primera vez que lo vimos juntos, mirar mi cama y verte en ella, despertando, con los ojos hinchaditos y revivir cómo de esa manera nos despertábamos felices ajenos a cualquier otra cosa; Tomarme un té, un café, un nesquick, un calippo y no poder desvincularlos de tu recuerdo...
Es romántico, pero duele.
Haber estado tanto tiempo esperando en secreto a que volvieras a mi lado, albergando esa posibilidad sin querer arrancarla, porque es una parte de mi mismo.
Tratar de arrancarte de mí ahora mismo, que me he dado cuenta de que no hay esperanza posible...
Es romántico, pero duele.
No conseguirlo a pesar de los días que pasan, que me siga doliendo ver las paredes de mi cuarto, verme a mi mismo, porque hasta yo me recuerdo a ti. Pensar que el país y el mundo entero me va a recordar a ti toda mi vida, y querer escapar a otro planeta, desierto e inhóspito, para que nada de lo que haya allí me vuelva a traer tu imagen...
Es romántico, pero duele.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario