Supongo que todos, en mayor o menor medida, nos sentimos como Harry Haller y su pequeño gran Lobo Estepario interior. Siempre me he tenido por un chico muy inteligente, y quizás ese ha sido mi problema... la música "normal" nunca me ha llenado, y he buscado por los recovecos de mi vida lanzar el sedal a ver qué pez sacaba, buscando con ansia esa riqueza en matices que no encontraba por los caminos convencionales.
El colegio nunca me supuso esfuerzo alguno, y pasé sin pena ni gloria curso tras curso, con notas aceptables, gracias a las cuales nunca me fue enseñado que las cosas cuesta trabajo conseguirlas (esa falta de constancia me sigue pasando factura en mi mediocre expediente universitario). Pero en casa en esa época me tenían por trabajador gracias a mi modesto expediente y me recompensaban por ello con creces (no es tampoco ningún secreto a ocultar que vivo en una familia moderadamente acomodada).
Poco a poco el tiempo pasó, y a partir de los 14 o 15 años empiezas a desarrollar una personalidad, una forma de entender la vida, la ordenación social, la política; que va chocando de forma más o menos frontal con personas que, hasta entonces, habían sido excelentes compañeros de risas y juegos. Quizá aquí también haya jugado su papel esa inteligencia relativamente destacable de la que hablo.
Lo preocupante es que cada vez encuentro menos gente que me satisfaga intelectualmente, menos gente con la que me agrade pasar un rato hablando. Cada vez soy más irritable y me molesta la ostentación de la más profunda subnormalidad que por desgracia es poco a poco más frecuente ver por la calle.
Es ahora cuando más me está atacando mi pequeño lobo estepario, haciendo brotar en mi interior un afán de soledad más por odio a la sociedad que por propia necesidad. Me gusta hacer cosas solo. Pasar largo tiempo en la intimidad de mi cuarto cada vez me cuesta menos...
Pero a la vez al término del día siento que el humano que hay en mí necesita sus dosis de cariño, que somos seres sociales y estar totalmente solo tampoco me sienta bien.
Y entonces me doy cuenta de que a estas horas, necesitado de calor humano, me encuentro envuelto en el frío de la noche esteparia, en la soledad que yo mismo me he procurado... y descargo mi ahogo en estas palabras, no sé si como llamada de auxilio, no sé si pidiendo ayuda o, sencillamente, tratando de vomitar aquello que oprime mi garganta...

4 comentarios:
Aunque pensemos lo contrario o intentemos que no sea así, el hombre es un animal social; y, por muy independiente que sea, necesita cariño y apoyo (aunque sea en determinadas circunstacias y en momentos puntuales).
Un beso, Capitán.
Nunca pedí ser independiente... más bien me está siendo impuesto por circunstancias de la vida. Siempre he tenido todo el espacio que he querido, y siempre he querido compartir un buen trozo con gente que ha sido especial en ese momento.
Lo malo de este momento es que, como ya he comentado, muchas noches me encuentro solo y, lo que es peor, me siento solo. Y no dejo de pensar que es algo que yo mismo me he buscado.
Gracias por tus palabras, Charlotte.
Un beso.
Todos pasamos por momentos en los que nos sentimos solos y el norte puede llegar a perderse, créeme. Sin ir más lejos, yo necesito ir encontrando el mío.
La solución pasa por aceptar la situación, verla ahí sentada en el sofá de al lado y encararla; hacerle ver que tú eres más fuerte que ella y que, aunque se empeñe en estar ahí, terminará muriendo de inanición.
No vale la pena lamentarse por lo hecho en el pasado, porque no sirve para nada excepto para que dé vueltas en tu cabeza de manera inútil y torpe, chocando de un lado a otro.
Para sentirse rodeado no hace falta tener un círculo de confianza compuesto por 50 personas; hay quien lo tiene pero no sé da cuenta de que, realmente, la confianza que puede depositar en él no sirve para nada, porque no es confianza como tal. Pero sé que, muchas veces, en ese círculo falta la persona que en ocasiones se sitúa en el eje central para que ese círculo siga girando.
Se echa de menos tener el engranaje que se creía perfecto para que nos hiciera girar, pero si ya no está alguna tara debería tener, así que habrá que seguir buscando, porque supongo (o espero) que el que encaje a la perfección sigue esperando a que nos crucemos por cualquier parte.
Un beso, Capitán.
Nunca he creido que solo haya una pieza que encaje y haga girar ese círculo.
Bien es cierto que, obviamente, tampoco vale cualquiera, pero al igual que no vale cualquier pistón para el motor de un barco, sí que le valen cientos de ellos con las características adecuadas, y el uso y la fricción son los encargados de desgastar las asperezas e imperfecciones que surjan en en correcto funcionamiento de todo hasta hacerlo tremendamente suave.
Mi situación la voy aceptando día a día (qué remedio), pero lo de encararla y hacer algo por cambiar parece que es otro cantar. Probablemente a fuerza de apatía al final explote y empiece a moverme por salir del agujero en el que me veo inmerso.
Suerte en tu búsqueda también.
Un beso, y gracias de nuevo.
Publicar un comentario