
Hoy sólo... sólo quiero dejar una huella.
Sé que tarde o temprano el mar o el viento, duros y crueles enemigos del recuerdo, acabarán por borrarla, pero hoy me apetece pisar. Pisar y ver que de alguna pequeña manera algo de mi queda. Aunque sea breve, aunque sea fútil, aunque realmente no sirva de nada.
Esta noche sólo quiero decir nada.
Y que quede constancia de mi nada.

2 comentarios:
Esa es la ventaja, a veces, de las palabras escritas: que no se las llevo el viento...ni el mar.
Lo curioso de la "nada" es que muchas veces puede a llegar a serlo "todo".
En fin, breves reflexiones de una mañana demasiado poco productiva.
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