La de las ilusiones rotas, la de las muñecas oxidadas.
Pero en realidad nada va a cambiar, y despertarás confusa y aturdida, con los ojos bañados en mil aguas, y al tiempo volverás a encontrar otra montaña de cartón piedra que intentar escalar, y perderás pie, y caerás de nuevo.
Y la ambulancia cantará para ti la misma canción de siempre.

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