
-Levanta de ahí y escribe algo... te sentará bien.
-No tengo nada que contar... ¿qué quieres que escriba?
-Lo que sea... tú eres el creativo, el que siempre está triste, el melancólico... y además es ya tarde, y llevas días sin poner nada aquí, cuenta lo mal que lo pasas día a día en este mundo que no es más que un mar enorme en el que perdernos o cualquier chorrada similar.
-Si son chorradas, ¿para qué voy a escribirlas? Déjame, sólo quiero quedarme aquí tirado, con mi música.
-Como quieras... pero tienes que salir algún día, se te va a atrofiar el corazón de no usarlo.
-Quizá algún día salga. Quizá algún día vuelva a encontrar ejercicio para él... pero ahora no hay nada con qué alimentarlo, así que déjame en paz con mi guitarra.
[...]
-¿Te ha sentado bien?
-¿El qué?
-Escribir algo.
-No lo sé... puede... ¿Tú no te ibas?

1 comentario:
Déjalo que se quede, por lo menos te anima a que te muevas y cambies de postura (mental y física).
Ánimo, Capitán, los mareos a bordo terminan pasando.
Publicar un comentario