sábado, 30 de agosto de 2008

Hay veces en las que, sin motivo aparente, el mundo te hace sentirte pequeño.



Sentirte pequeño, muy pequeño; cuando algo se vacía en el centro del cuerpo, cuando lo único en lo que piensas es en echarte una manta por encima para no perder el calor que no eres capaz de mantener tú solo...



Sentirme pequeño, diminuto ante la adversidad, viendo el mundo como algo tan grande, complejo e inalcanzable que lo único que inspira es miedo. Miedo a salir de tu ciudad, de tu barrio, de tu casa, de tu cuarto...

2 comentarios:

werisnei dijo...

Ciertamente he de confesar que la curiosidad me ha hecho un sarpullido de tanto rascarme, pues hasta ahora no he conseguido hallar entre el pequeño círculo de personas que yo sé que saben de la existencia de este pequeño mundo en el que expongo mis miserias a la única persona que ha interactuado con él... de forma que ni siquiera sé si es alguien que conozco o ha encontrado esta isla en medio del océano de pura casualidad.

Charlotte Jensen dijo...

Todos tenemos miedo de algo; a mí, por ejemplo, me persigue uno que nunca se me llegó a pasar por la cabeza pero que, por el devenir de la vida, ahora se me agarra a los tobillos y no me deja avanzar. Pero de todo se sale, Capitán, aunque cueste, se consigue, créeme.

(Conseguir averiguar quién es esa persona no va a cambiar mucho. Quédate con el hecho de que hay alguien que asoma por aquí; es lo que importa, no quién se esconde detrás de un nombre.)